Tecnología al servicio de la discapacidad

8 de Junio de 2012

Personas con discapacidad visual que pueden rendir la PSU y niños sordos que aprenden a programar en 3D son el resultado de iniciativas lideradas por académicos del Departamento de Ciencias de la Computación, con el objetivo de entregarles nuevas herramientas que les permitan potenciar sus habilidades y promover su integración social.

Publicación de Beauchef Magazine

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay aproximadamente 314 millones de personas con discapacidad visual y 45 millones de ellas son ciegas. En Chile, la encuesta CASEN 2009 indica que el 7,6% de la población presenta al menos una discapacidad, siendo la ceguera o dificultad visual una de las más frecuentes, aún cuando las personas usen lentes. Si bien el porcentaje no es menor, en la actualidad el proceso de admisión a las universidades chilenas pertenecientes al Consejo de Rectores, no contempla el acceso de esta población a la Prueba de Selección Universitaria (PSU), lo cual la afecta en términos de su educación formal.

Conscientes de esta barrera, investigadores del Centro de Computación y Comunicación para la Construcción del Conocimiento (C5), liderado por el Profesor Jaime Sánchez, Director del Centro y académico del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC), plantearon el desarrollo de una solución de software y hardware llamado AudioPSU, que permitirá a usuarios con discapacidad visual acceder a los contenidos de las distintas pruebas.
En el desarrollo de este proyecto, participó un equipo conformado por educadoras diferenciales especialistas en trastornos de visión e ingenieros en computación, quienes establecieron desde el punto de vista tecnológico y educativo los lineamientos de diseño necesarios para que esta herramienta contribuya a mejorar el acceso al proceso de selección universitaria, dando a los estudiantes la posibilidad de responder utilizando un conversor de texto-voz (Text to Speech) para la lectura de preguntas y un hardware ad-hoc como interfaz para navegar y responder.

AudioPSU está compuesto por un Netbook con el software que controla el sistema y los datos que conforman el facsímil; un audífono estéreo como interfaz, el que entrega al usuario las preguntas e instrucciones, y un teclado numérico con sistema Braille como interfaz de entrada para la navegación por el facsímil y escritura de respuestas.

Un primer piloto se aplicó inicialmente solo para la prueba de Lenguaje y Comunicación, en el proceso de rendición de la PSU 2010, en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y del Bío Bío, con un tiempo de implementación de cuatro horas. Actualmente, se está desarrollando la tecnología para la prueba de Matemáticas. “En esta primera experiencia, el software consistió en una adaptación de la PSU de Lenguaje y Comunicación. En la presentación de cada pregunta se indica su número y a qué sección o subsección pertenece, se pueden pedir instrucciones, volver al índice, ir a la pregunta anterior o siguiente, guardar la alternativa seleccionada o borrarla”, explica el Profesor Jaime Sánchez.

La primera etapa del procedimiento consistió en la instalación de la estación de trabajo para la utilización de AudioPSU. Luego se les explicó a los usuarios la composición y distribución de los contenidos de la prueba, destacando que las secciones fueron realizadas de la misma forma en que se les presenta a las personas videntes, entregándoles autonomía de poder navegar en la prueba, tomar decisiones y aplicar conocimientos. “Esto permite la integración social de estos usuarios, ya que pueden rendir la prueba en las mismas salas de los usuarios videntes, ya que el sistema les provee información, sin interrumpir la concentración de otros. Al mantener el mismo formato, los usuarios sintieron que se les consideraba capaces de interactuar de igual forma que un vidente lo hace con la prueba en papel, posicionando a AudioPSU como un elemento equiparador de oportunidades y acceso al proceso, y como una herramienta que no necesita de un entorno social segregado para funcionar, dando una opción distinta a la admisión por vía especial, que actualmente es la única posibilidad de acceso a la educación superior de las personas con discapacidad visual”, explica el académico.

Integrando niños sordos a través de Alice

Alice (www.alice.org) es un lenguaje de programación educativo gratis, desarrollado por la Universidad Carnegie Mellon, que utiliza un entorno sencillo para crear animaciones mediante modelos 3D. En la FCFM, el Profesor del DCC, Jérémy Barbay, desarrolló el módulo de igual nombre, impartido en el Taller de Proyectos para alumnos de Plan Común como parte de la iniciativa educacional CDIO (Concebir, Diseñar, Implementar y Operar) líder en el mundo en la cual participan más de 70 escuelas de ingeniería y a la cual adhiere la FCFM desde el 2007–que busca implementar mejoras en la enseñanza de esta carrera.

De este modo, buscando ampliar las fronteras de enseñanza durante el segundo semestre de 2011, el Profesor Barbay dictó un curso de Alice a 16 alumnos del colegio Dr. Jorge Otte Gabler del Instituto de la Sordera, donde a través de la tecnología le enseñó a niños de sexto a octavo básico una herramienta que contribuye tanto a su formación como a su integración social.
En esta tarea participaron también Natalia Alarcón, Kevin Guerra (ambos alumnos del DCC) y Constanza Contreras (alumna del Departamento de Ingeniería Industrial, DII). Se desarrolló como una actividad extraprogramática que formó parte del Taller de Computación del segundo ciclo básico y contó con un profesor que los apoyó como intérprete. El Instituto de la Sordera les facilitó la sala de clases y además les entregó dos cupos para aprender la lengua de señas.

El curso tuvo como objetivo que los alumnos aprendieran a comunicar, a manejar el computador con un software en inglés y a no tener miedo de probar: “En el computador es muy difícil romper algo y los alumnos sordos tienen falta de confianza y estamos trabajando eso”, dice el Profesor
Barbay y agrega que el objetivo final fue realizar una película que sea tanto para sordos como oyentes: “Enseñamos la técnica a través de ejercicios simples en que pueden elegir qué animación hacer: hay autos que chocan, peces que navegan, etc.

Al final del curso realizaremos la presentación de una película para sus padres y ellos mismos”. En el Instituto de la Sordera explican que la computación constituye un importante elemento de integración social para personas sordas. Como parte del Taller de Computación, los niños ya han aprendido sobre edición de videos, cyberbulling y el uso de Facebook, siendo esta la primera vez que trabajan animación 3D. Y si bien está la motivación innata por la tecnología, el Taller de Alice viene a reforzar la importancia de lo visual en la cultura sorda. “La animación en 3D para los sordos no es solo aprender una técnica de computación, sino que tiene mucho que ver con la forma cómo se conectan con el mundo. Si necesitan entregar un mensaje tiene que ser por lenguaje de señas y si lo quieren entregar a distancia, tiene que ser a través de la tecnología, grabando un video, por ejemplo, entonces esto potencia esa importancia del elemento visual”, explica Jesús Gahona, profesor del Taller de Computación e intérprete en el curso Alice.
Verónica de la Paz, Directora del colegio agrega que “aquí hay una nueva manera de favorecer el aprendizaje que abre posibilidades. Es un taller optativo en el que se les han enseñado distintas herramientas y esta es una más que les puede ayudar a futuro. Es un plus que los fortalece en su autoestima e identidad, y les permite enfrentarse de otra manera al mundo oyente”.

Según cuenta Jérémy Barbay el taller no estuvo exento de dificultades, en particular, porque debieron buscar formas distintas de captar y mantener la atención de los niños. Jesús Gahona explica que “el trabajo con personas sordas es diferente, porque requiere tener la atención visual de todos. Un oyente está mirando la pantalla con el mouse en la mano, recibe la información auditiva y lo va haciendo; una persona sorda necesita dejar de mirar la pantalla para poner atención a quien está explicando, para luego continuar lo que extiende los tiempos de trabajo”. Y pese a que fue una muy buena experiencia, el Profesor Barbay se refi ere a este primer curso como un piloto del cual esperan sacar lecciones que les permitan mejorar en el futuro. Jesús Gahona comenta que desde el principio la idea fue hacer un acercamiento para luego realizar un taller con mayor extensión: “Inicialmente se pensó que esta etapa fuera de tantear terreno y que los profesores ganaran experiencia y aprendieran la lengua de señas, para el próximo año hacerlo durante más tiempo y con la experiencia ganada de este año”, concluyó.

*Publicación Beauchef Magazine, 1er Semestre 2012.

Comunicaciones FCFM – U. de Chile