El pasado sábado 21 de marzo se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile el conversatorio “De la duda a la confianza: Mujeres FCFM desarmando el síndrome de la impostora”, una instancia organizada por la Dirección de Diversidad y Género y Alumni FCFM, en el marco de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras.
La actividad reunió a estudiantes, egresadas y académicas en un espacio de diálogo y reflexión en torno a los desafíos que enfrentan las mujeres en áreas STEM, particularmente en contextos históricamente masculinizados. Esta fecha invita a reconocer los avances en materia de equidad de género, pero también a visibilizar las brechas persistentes y reforzar el compromiso con la construcción de entornos más inclusivos y justos.

El conversatorio se planteó como una oportunidad para abordar el denominado “síndrome de la impostora”, un fenómeno que afecta a muchas mujeres en sus trayectorias académicas y profesionales, generando inseguridad y dudas sobre sus propias capacidades. A través del intercambio de experiencias, se buscó resignificar estas percepciones, transformándolas en herramientas de empoderamiento.
La instancia contó con la participación de Marcela Munizaga, vicedecana de la FCFM; Rafaela Quintana, presidenta del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI); y Patricia Barrientos, ingeniera civil estructural, directora en diversas empresas y cofundadora de RedMAD. La conversación fue moderada por la ingeniera civil Paula Astudillo, mentora y coach de mujeres en STEM y fundadora de Vía Integrativa.

Durante el encuentro se generó una conversación cercana y reflexiva entre las asistentes, quienes compartieron experiencias y visiones sobre cómo enfrentar las inseguridades y avanzar con mayor confianza en sus caminos profesionales.
En este contexto, la beauchefiana Patricia Barrientos entregó un mensaje a las participantes: “Queridas colegas y futuras colegas: no esperen sentirse listas para avanzar, porque la confianza no llega antes, llega después. El síndrome del impostor no define su capacidad, solo pone a prueba su decisión. No están ocupando un espacio prestado, están donde tienen que estar. Y desde ahí, sigan avanzando”.

Por su parte, la directora de Diversidad y Género, María Elena Lienqueo, planteó: “Compartir estas dudas es profundamente político, porque cuando nos damos cuenta de que no estamos solas, cuando escuchamos a otras que han pasado por lo mismo, algo cambia y se desarma la idea de que el problema es individual y empezamos a ver que hay estructuras, culturas y prácticas que también deben transformarse”.
Finalmente, se destacó el compromiso de las autoridades de la Facultad en promover una cultura más diversa e inclusiva. En este proceso, el rol de la DDG y la vicedecanatura han sido fundamental para impulsar avances concretos en políticas, prácticas y resultados que fortalecen la equidad de género en la FCFM.

