Entender con precisión milimétrica cómo se comporta el aire de la capital durante sus jornadas más críticas es el eje de una inédita investigación liderada por el Departamento de Geofísica (DGF) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile. El estudio, desarrollado en alianza con la empresa Meteodata y la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), logró caracterizar por primera vez la variación tanto espacial (horizontal) como vertical de la capa límite de la atmósfera sobre el valle de Santiago durante episodios de contaminación ambiental. El trabajo, que contó con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente, fue publicado recientemente por la prestigiosa revista científica internacional Journal of Applied Meteorology and Climatology.
La investigación arrojó un dato clave para la salud pública urbana: durante los episodios de alerta ambiental, la capa de aerosoles experimenta un desplome acelerado, pasando rápidamente de una condición de gran extensión vertical a una disposición de muy baja altura, quedando atrapada casi a ras de suelo en las primeras horas de la noche. “Esta dinámica explica, en parte, que en este horario se registren usualmente las mayores concentraciones de material particulado en la superficie”, detalla el doctor Ricardo Muñoz, autor principal de la publicación y académico del DGF. Este descubrimiento clave se logró en el marco del proyecto Fondecyt Regular 1221511, cuyo propósito es determinar el balance térmico de la capa límite atmosférica mediante observaciones de vanguardia y modelación computacional.

Una radiografía sobre ruedas para romper el límite vertical
Para superar los límites de las mediciones tradicionales, el equipo introdujo una audaz innovación metodológica. Aunque el DGF fue pionero a nivel nacional en 2007 al implementar un nefobasímetro fijo para registrar la distribución vertical de aerosoles hasta los 2.000 metros de altura, la comunidad científica no había logrado observar la variación horizontal de estas capas en movimiento, un aspecto crucial para entender cómo se desplaza la polución por la ciudad. Para solucionarlo, el estudio contempló el uso de un nefobasímetro montado sobre una camioneta adaptada (nefobasímetro móvil), la cual recorrió Santiago de norte a sur y de este a oeste por una extensión aproximada de 70 kilómetros. Esta ingeniosa modalidad móvil, que implicó complejos desafíos técnicos de calibración, fue desarrollada por los profesionales de Meteodata.
El resultado de este despliegue por las calles de la capital es una inédita visión cualitativa casi tridimensional de las capas de polución y su evolución horaria. Al constatar cómo varía el espesor de esta capa al interior del valle, la investigación abre una ventana completamente nueva para el diseño de políticas públicas de descontaminación y el estudio de la habitabilidad de la ciudad. Este hito científico no solo consolida el liderazgo técnico de Beauchef, sino que también robustece su formación de postgrado: estudiantes del Magíster en Meteorología y Climatología del DGF asumieron la responsabilidad de monitorear en tiempo real las observaciones en terreno, conectando de forma directa la recolección de datos duros con las urgencias socioambientales y el monitoreo de los índices de contaminación locales.

