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Susana Mondschein

Susana Mondschein, decana FCFM 2026-2030

“La Facultad debe ser un puente entre el conocimiento profundo y las necesidades reales”

Entrevista: Susana Mondschein, decana FCFM 2026-2030

Aunque ya es parte de la historia de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile por ser su primera decana en los 183 años de historia, Susana Mondschein busca un legado que trascienda ese importante hito. 

La profesora titular del Departamento de Ingeniería Industrial (DII) de la FCFM es ingeniería civil industrial y magíster en gestión de operaciones de la Casa de Bello, y doctora en investigación de operaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos. Desde entonces, su investigación se centró en el desarrollo de modelos estocásticos para resolver problemas de gestión en la industria de servicios, la que con el tiempo derivó a los problemas de gestión en las áreas de salud pública y epidemiología.

Su experiencia en la presidencia del Instituto Chileno de Investigación Operativa, su participación en el Consejo de la Comisión Nacional de Productividad y sus dos periodos como directora del DII le dieron el impulso para tomar un desafío aún mayor, liderar una de las unidades más grandes de la Universidad de Chile.

Su visión de una facultad que escucha, articula y proyecta es transversal en todos los ámbitos de su programa, desde la investigación, la academia y la vinculación hasta la comunidad interna y su bienestar. En esta entrevista, la nueva decana de la FCFM explica la importancia de trabajar a la par de los desafíos del país, la necesidad de fortalecer el vínculo con la sociedad y volver a proyectar el liderazgo de la Facultad desde su comunidad al mundo.

  • ► Hito, liderazgo y visión estratégica (ver contenido aquí) 

Asumiendo el liderazgo de una de las facultades más prestigiosas y tradicionalmente masculinizadas del país, ¿cómo vive este hito personal e institucional?

Lo vivo con mucha emoción, humildad y sentido de responsabilidad. Ser la primera mujer electa para ejercer la decanatura de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas es un hito significativo, no solo en mi trayectoria personal, sino también en la historia de Beauchef, de la Universidad de Chile y del ecosistema científico-tecnológico nacional.

¿Qué señal simbólica y práctica le da su elección a la Universidad de Chile y al ecosistema científico-tecnológico nacional?

Es un símbolo importante porque la ingeniería, las ciencias y la tecnología han sido históricamente espacios masculinizados. Que hoy una mujer asuma este rol envía una señal a las nuevas generaciones, el liderazgo académico y científico también les pertenece a las mujeres; pero creo que el valor de este momento va más allá del símbolo.

Asumo este hito con la convicción de que el liderazgo debe abrir espacios, no cerrarlos. Mi tarea será convocar, escuchar y articular. La FCFM tiene un talento extraordinario y una enorme responsabilidad pública. Lo que viene ahora es transformar ese talento en una fuerza colectiva al servicio de la Universidad de Chile, del país y de los grandes desafíos científicos y tecnológicos de nuestro tiempo.

¿Cuál es el principal desafío institucional que enfrenta hoy la FCFM?

La FCFM tiene capacidades extraordinarias, pero el mundo está cambiando a una velocidad nunca antes vista. La ciencia, la ingeniería, la tecnología, la educación superior y la sociedad enfrentan transformaciones profundas. Ante eso, la pregunta central es ¿qué facultad queremos ser y cómo queremos contribuir al desarrollo de Chile y del mundo?  Para responder esta pregunta, resulta fundamental que construyamos una visión común de la Facultad para la próxima década. 

Tenemos una comunidad de altísimo nivel, con capacidades y talentos extraordinarios, pero podríamos actuar de manera más coordinada. El gran desafío es escucharnos, articular mejor nuestras disciplinas y construir una visión compartida. No se trata solo de gestionar mejor lo que existe; se trata de volver a preguntarnos, colectivamente, cuál es nuestro sueño para la Facultad, y luego transformar ese sueño en visión y esa visión en acción.

Beauchef debe ser un espacio donde la ciencia, la tecnología, la innovación y las políticas públicas se encuentren para responder preguntas complejas. Los grandes desafíos no vienen separados por departamento. Por eso, nuestra respuesta tampoco puede ser fragmentada. El principal desafío es pasar de una facultad con muchas capacidades excepcionales a una comunidad articulada, con propósito común y orientada a servir a Chile.

¿Cuáles son los cambios que considera más urgentes y cuáles requieren una mirada de más largo plazo?

Lo más urgente es escucharnos. Escuchar de manera profunda, sistemática y con empatía a la comunidad. Una facultad de esta escala necesita espacios reales para conversar sobre su futuro, reconocer sus tensiones, identificar sus capacidades y construir confianzas.

También resulta indispensable vincularnos más activamente con la sociedad. La FCFM no puede pensarse solo desde adentro. Tenemos que mirar qué necesita Chile, qué preguntas están emergiendo en el mundo y cómo nuestras capacidades pueden contribuir en la búsqueda de respuestas.

En tanto, en el largo plazo, necesitamos construir una visión estratégica compartida. Por eso propongo elaborar colegiadamente un nuevo Plan Estratégico para la Facultad. Mi propuesta es que vivamos este nuevo plan como una hoja de ruta en la que todos participemos de su construcción, que nuestra comunidad pueda seguir sus avances, un plan que resulte de un proceso de conversación institucional que nos permita definir prioridades, articular disciplinas, proyectar nuestro rol público y orientar nuestras decisiones futuras.

Hay desafíos de largo plazo en investigación, docencia, internacionalización, infraestructura, desarrollo académico, bienestar, financiamiento y transferencia tecnológica, pero todos deben responder a una pregunta común: cómo la FCFM se pone al servicio de los grandes desafíos del país, y de la expansión de la frontera del conocimiento.

Por supuesto, también hay procesos internos de nuestra facultad que necesitan ser más livianos; esos cambios deben estar al servicio de algo más amplio: liberar tiempo y fomentar la colaboración para que la Facultad pueda crear, investigar, formar y vincularse mejor.

Lo urgente es escucharnos y reconectarnos. Lo estratégico es construir juntos la facultad que Chile necesita para la próxima década.

¿Cómo se articula su propuesta con los desafíos del país y con el rol público de la Universidad de Chile?

La Universidad de Chile tiene una misión pública irrenunciable, y la FCFM debe ser una de sus expresiones más potentes en ciencia, ingeniería, tecnología e innovación. Nuestra facultad no puede mirar los desafíos del país desde la distancia; debe estar en el centro de las conversaciones, contribuyendo a las definiciones del futuro de Chile.

Hoy el país enfrenta preguntas complejas que marcarán su desarrollo en las próximas décadas. En muchos de esos ámbitos, la Facultad cuenta con capacidades académicas de primer nivel para contribuir con conocimiento, innovación y formación. Por tanto, lo que necesitamos es articular esas capacidades transversalmente, que la Facultad pueda construir respuestas interdisciplinarias, con rigor científico, mirada tecnológica y sensibilidad pública.

El rol público de Beauchef no consiste solo en formar excelentes profesionales o producir investigación de calidad —aunque ambas cosas son fundamentales—, sino que también requiere poner ese conocimiento en diálogo con la sociedad, el Estado, la industria, las regiones y las comunidades.

Los tres ejes de mi candidatura se articulan con esa misión: talento, porque las personas son quienes generan conocimiento; solidez, porque necesitamos una institucionalidad capaz de sostener la colaboración, y liderazgo, porque Beauchef debe aportar visión, evidencia y propuestas en los temas donde Chile necesita respuestas de largo plazo.

¿Qué temas quisiera que la Facultad instalara con más fuerza en la agenda pública nacional?

Aspiro a que la Facultad tenga una presencia más activa en la conversación pública, promoviendo una mirada basada en evidencia, rigor y colaboración interdisciplinaria. Tenemos las capacidades para aportar soluciones, conocimiento y perspectivas a muchos de los desafíos más complejos de nuestro tiempo. Quiero que Beauchef contribuya a formular mejor las preguntas del país, ya que a veces la discusión pública llega tarde o demasiado fragmentada. 

La Facultad puede ayudar a anticipar problemas, integrar evidencia y construir soluciones, porque la inteligencia artificial, por ejemplo, no es solo un tema de algoritmos, también es educación, ética, productividad, regulación, trabajo y servicios públicos; la transición energética, no es solo tecnología, es territorio, infraestructura, comunidades, economía y sustentabilidad, o la crisis climática, que no es solo medición, es adaptación, resiliencia, planificación urbana y decisiones públicas. Nuestra fortaleza está justamente en la capacidad de integrar conocimientos y miradas diversas. 

Por esta razón, aspiro a una facultad que fortalezca su vínculo con la sociedad y que aproveche mejor la riqueza de su propia diversidad disciplinaria. Porque cuando nuestras áreas trabajan de manera articulada, podemos contribuir con mayor fuerza a los desafíos del país.

Beauchef debe ser una voz pública reconocida no solo por su excelencia técnica, sino también por su capacidad de enriquecer conversaciones complejas con responsabilidad, evidencia y sentido de país.

En su discurso de elección mencionó la importancia de un liderazgo colaborativo. ¿Cómo define el sello que tendrá la "gestión Mondschein" durante los próximos años?

El sello será escuchar, articular y proyectar. Escuchar a la comunidad, articular sus capacidades y proyectarlas hacia la sociedad y el mundo.

Quiero una gestión que no se entienda como un ejercicio vertical, sino como una construcción colectiva. La Facultad tiene muchas voces y esa es su riqueza. El desafío del decanato es crear las condiciones para que esas voces puedan encontrarse, dialogar y transformarse en acción.

También será una gestión orientada a construir comunidad. Debemos dejar atrás la lógica de unidades sin un propósito común. Departamentos, centros, programas, estudiantes, funcionarios, funcionarias y decanato tienen que pensar más como un solo equipo, con un propósito común.

Junto a ello, mi gestión tendrá una fuerte vinculación pública. La FCFM debe dialogar más intensamente con el Estado, la sociedad, la industria, las regiones y las redes internacionales. Somos una facultad de una universidad pública, y eso implica una responsabilidad.

Mi estilo será colaborativo y proactivo. Escuchar no significa postergar decisiones, significa tomar mejores decisiones. La gestión que me tocará liderar buscará combinar participación, visión estratégica y capacidad de acción para que Beauchef fortalezca su talento, su solidez y su liderazgo.

  • ► Academia, innovación, transferencia y vinculación con el medio (ver contenido aquí)

La FCFM tiene un rol relevante en investigación, innovación y desarrollo tecnológico. ¿Cómo proyecta ese liderazgo en los próximos años?

Los desafíos que enfrentan Chile y el mundo son cada vez más complejos e interdependientes. Por eso, proyectar el liderazgo de la Facultad implica fortalecer los espacios donde distintas disciplinas puedan encontrarse, construir nuevas preguntas y desarrollar soluciones con impacto.

Necesitamos una Dirección Académica, de Investigación e Innovación que actúe como articuladora estratégica, que apoye la investigación de excelencia, y, al mismo tiempo, facilite proyectos interdisciplinarios, alianzas con actores externos, internacionalización, transferencia tecnológica y formación avanzada.

También debemos valorar tanto la ciencia básica como la investigación aplicada. La historia muestra que muchas transformaciones tecnológicas nacen de preguntas fundamentales. Nuestra tarea es cuidar esa libertad académica y, al mismo tiempo, construir puentes para que el conocimiento genere impacto.

El liderazgo que imagino para Beauchef es colaborativo: una excelencia académica conectada con propósito público.

¿Qué áreas estratégicas debieran ser fortalecidas para responder a los desafíos de Chile y del mundo?

Debemos fortalecer aquellas áreas donde la Facultad pueda generar un mayor aporte al desarrollo del país y al avance del conocimiento. Para ello, necesitamos identificar los espacios donde nuestras capacidades académicas tienen el potencial de contribuir de manera más significativa a los desafíos de nuestro tiempo. Sin embargo, esa definición no debe surgir de una lista predeterminada; debe construirse colectivamente, a partir del diálogo con nuestra comunidad y con el entorno, considerando las necesidades del país, las oportunidades que emergen a nivel global y las capacidades que distinguen a la Facultad.

Las áreas estratégicas deben nacer del encuentro entre excelencia académica, capacidades instaladas, vocación pública y necesidades sociales. Además, deben permitir cruces interdisciplinarios. Por ejemplo, inteligencia artificial aplicada a salud o educación, datos para mejores políticas públicas, infraestructura resiliente frente al cambio climático, tecnologías para una minería más sustentable, o ciencias de la tierra para anticipar riesgos naturales.

Beauchef tiene la capacidad de ser líder regional en varios de estos temas, pero para eso debemos trabajar de manera coordinada. La estrategia no es elegir áreas para competir internamente, sino construir plataformas de colaboración que permitan amplificar nuestro impacto.

¿Cómo se puede mejorar la articulación entre investigación, transferencia tecnológica, sector público, industria y sociedad?

Primero, entendiendo que la articulación no es solo un trámite institucional, es una forma de escuchar. La investigación universitaria tiene su autonomía y su profundidad, pero también debe estar abierta a dialogar con las preguntas que surgen desde la sociedad.

Necesitamos espacios permanentes de encuentro entre académicos, académicas, estudiantes, sector público, industria, regiones y comunidades. No solo reuniones puntuales, sino relaciones de confianza donde se puedan formular problemas, diseñar proyectos, probar soluciones y aprender mutuamente.

También debemos fortalecer capacidades institucionales para acompañar esa articulación: apoyo a proyectos asociativos, transferencia tecnológica, propiedad intelectual, convenios, emprendimientos de base científica, formación ejecutiva y comunicación del conocimiento.

Pero quiero insistir en algo: la transferencia tecnológica debe entenderse de manera amplia. Transferir conocimiento también es formar profesionales, incidir en políticas públicas, aportar evidencia, crear metodologías, fortalecer capacidades estatales y dialogar con comunidades.

La Facultad debe ser un puente entre el conocimiento profundo y las necesidades reales. Entre ciencia básica e innovación. Entre estudiantes y problemas del país. Entre laboratorios y territorios. Entre Beauchef y el mundo. Si logramos construir esos puentes de manera sostenida, la investigación de la FCFM tendrá aún más impacto y pertinencia.

La Universidad de Chile tiene un compromiso indisoluble con el Estado. ¿De qué manera la FCFM puede descentralizar su impacto y vincularse mejor con las regiones?

La descentralización del impacto es fundamental. Chile es un país diverso, y muchos de sus desafíos más importantes se expresan con fuerza en los territorios: agua, energía, minería y recursos naturales, cambio climático, infraestructura, riesgos naturales, salud, conectividad, productividad y desarrollo local.

La FCFM debe vincularse con las regiones desde una lógica de colaboración, no de extensión unilateral. Eso significa construir agendas compartidas con gobiernos regionales, municipios, universidades regionales, centros de investigación, empresas, comunidades y servicios públicos.

También significa abrir más oportunidades para que estudiantes, académicas y académicos desarrollen proyectos en regiones: memorias, prácticas, investigación aplicada, laboratorios territoriales, cursos, desafíos de innovación y programas de formación. La formación de nuestros estudiantes se enriquece enormemente cuando dialoga con realidades territoriales concretas.

Debemos reconocer que en regiones también hay conocimiento, capacidades y prioridades propias. La Universidad de Chile, como universidad pública, debe estar disponible para colaborar, aprender y contribuir.

Me gustaría que Beauchef se proyecte como una facultad con presencia nacional, no solo por sus egresados y egresadas, sino también por sus proyectos, vínculos y contribuciones concretas al desarrollo territorial.

La FCFM es un motor de investigación para Chile, pero el sistema de financiamiento nacional es competitivo y fragmentado. ¿Cuál es su estrategia para fortalecer la investigación asociativa?

La investigación asociativa requiere algo más que buenas y buenos investigadores. Requiere confianza, tiempo, articulación institucional y una visión compartida. Muchas veces tenemos capacidades que podrían complementarse, pero no siempre existen los espacios o incentivos para que esas conversaciones ocurran.

Mi estrategia consistirá en fortalecer plataformas de colaboración. La nueva Dirección Académica, de Investigación e Innovación debe ayudar a conectar a la academia, identificar oportunidades, apoyar proyectos interdisciplinarios, facilitar alianzas internacionales y acompañar iniciativas de mayor escala.

También necesitamos fondos semilla y espacios de encuentro que permitan iniciar colaboraciones. A veces un gran proyecto nace de una conversación entre disciplinas que antes no habían trabajado juntas. El decanato debe facilitar esas condiciones.

Así también, debemos diversificar redes y fuentes de financiamiento: fondos nacionales, internacionales, colaboración con el Estado, organismos multilaterales, fundaciones, industria y alianzas con otras universidades. Pero siempre desde una lógica coherente con nuestra misión pública y académica.

La investigación asociativa no debe ser solo una estrategia para competir por fondos. Debe ser una forma de abordar preguntas más complejas, de formar mejor a nuestros estudiantes y de aumentar el impacto del conocimiento que producimos.

La brecha de género en la academia va disminuyendo, pero aún es notoria en las jerarquías más altas. ¿Qué medidas concretas impulsará para que las académicas de la FCFM no encuentren techos de cristal en su desarrollo profesional?

Lo primero es reconocer que los techos de cristal, como lo dice su nombre, muchas veces son invisibles, que se expresan en trayectorias más lentas, menor acceso a redes, menor visibilidad, más carga o mayores dificultades para compatibilizar responsabilidades académicas y personales.

Debemos mirar la trayectoria académica completa: ingreso, permanencia, jerarquización, liderazgo, participación en proyectos, acceso a redes, visibilidad y reconocimiento, y debemos hacerlo con evidencia, seguimiento y políticas concretas.

Quiero fortalecer mentorías y acompañamiento para académicas en distintas etapas, especialmente en procesos de jerarquización, liderazgo e investigación asociativa. También debemos revisar brechas de avance, distribución de cargas, participación en comités y acceso a oportunidades estratégicas.

Es importante promover liderazgos diversos sin sobrecargar siempre a las mismas personas. También debemos avanzar en corresponsabilidad, cuidados, sala cuna y condiciones que permitan trayectorias académicas sostenibles.

Ser la primera decana electa de la Facultad tiene un valor simbólico, pero el verdadero avance será que muchas más mujeres puedan desarrollar plenamente su talento, alcanzar jerarquías superiores y liderar proyectos relevantes. Esa será una señal práctica de transformación institucional.

  • ► Docencia y comunidad estudiantil (ver contenido aquí)

El perfil del estudiante actual y las demandas del mundo laboral avanzan a pasos agigantados. ¿Qué ajustes prioritarios considera que requiere el plan común y las mallas curriculares de las carreras para responder a desafíos como la Inteligencia Artificial y la crisis climática?

La formación de Beauchef tiene una base científica y matemática muy sólida, y eso es un activo que debemos cuidar. Pero el mundo está cambiando y nuestras mallas deben reflejar esos cambios.

Desafíos globales como la crisis climática, la transformación digital o la salud pública no pueden entrar a las mallas curriculares como contenidos aislados, deben integrarse como formas de pensar problemas complejos. Por eso, mi propuesta para el plan común y la formación es transitar hacia un currículum que equilibre la excelencia técnica con una sólida responsabilidad pública. Necesitamos que nuestros estudiantes dominen el pensamiento crítico, el modelamiento y la ética, entendiendo siempre que cualquier solución técnica tiene un impacto social y territorial. Esto lo lograremos abriendo ventanas hacia el mundo real. Queremos potenciar experiencias formativas prácticas, como la investigación temprana y proyectos integradores, en directa vinculación con el sector público, las regiones y la industria.

Un cambio de esta magnitud no se hace por decreto. Se construirá escuchando activamente a nuestros estudiantes, a la comunidad académica y departamentos. No se trata de abandonar lo que nos ha hecho fuertes, sino de proyectar nuestra tradición hacia los desafíos de la próxima década.

¿Qué capacidades cree que deben distinguir a quienes egresarán de la FCFM en los próximos años?

Quienes egresen de la FCFM deben seguir distinguiéndose por rigor, profundidad científica, pensamiento analítico y excelencia técnica. Eso es parte del sello de Beauchef y debemos mantenerlo, pero el mundo requiere además otras capacidades. Necesitamos egresados y egresadas capaces de trabajar interdisciplinariamente, comunicar con claridad, comprender contextos sociales, actuar éticamente, liderar equipos diversos y aprender durante toda la vida.

La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías cambiarán muchas tareas, pero harán aún más importante la capacidad de formular buenas preguntas, interpretar evidencia, comprender sistemas complejos y tomar decisiones responsables.

Me gustaría que quienes egresen de la FCFM sean reconocidos no solo por resolver problemas difíciles, sino por contribuir a definir cuáles son los problemas importantes. Eso es especialmente relevante en una universidad pública.

El sello de Beauchef debe ser la excelencia técnica con propósito público. Personas capaces de crear conocimiento, desarrollar tecnología, liderar transformaciones y colaborar con otros sectores de la sociedad.

¿Qué lugar tendrán la innovación docente, la interdisciplinariedad y las nuevas tecnologías en su gestión?

Tendrán un lugar central. La docencia es una de nuestras misiones fundamentales y debemos mirarla con la misma seriedad estratégica con que miramos la investigación.

Hemos hablado durante años de transformar la docencia tradicional, pero aún predominan las clases expositivas en muchos espacios. Tenemos experiencias muy valiosas dentro de la Facultad en aprendizaje activo, resolución de problemas, innovación pedagógica y uso de tecnología. Debemos aprender de ellas, escalarlas y apoyarlas institucionalmente.

La interdisciplinariedad también debe estar más presente en la formación. Los problemas del mundo no llegan organizados por departamentos. Necesitamos que nuestros y nuestras estudiantes aprendan a colaborar con profesionales de áreas distintas desde temprano.

En las nuevas tecnologías, particularmente en inteligencia artificial, la Facultad debe tener un rol proactivo. Propongo una unidad de IA dependiente de la Dirección Académica, que trabaje con las unidades docentes existentes, IDIA y académicos y académicas del área para orientar su uso en docencia, investigación y administración.

La innovación docente no debe ser una carga adicional para quienes enseñan. Debe ser un proceso acompañado, reconocido y construido colectivamente.

 ¿Cómo imagina una mejor experiencia universitaria para las y los estudiantes del campus Beauchef?

Imagino una experiencia universitaria donde la excelencia académica esté acompañada por comunidad, sentido de pertenencia y oportunidades de desarrollo integral.

Beauchef debe seguir siendo exigente, pero también debe ser un lugar donde las y los estudiantes puedan encontrarse, crear, participar y construir vínculos. La vida universitaria no se reduce a cursos y evaluaciones, también se construye en foros, actividades de extensión, encuentros con profesores, proyectos estudiantiles, cultura, deporte, investigación temprana, innovación y conversación entre generaciones.

Para lograrlo, mi foco estará en potenciar una relación más cercana y horizontal entre estudiantes y comunidad académica fuera del aula tradicional. Quiero promover espacios alternativos de encuentro, ya sea a través de mentorías, laboratorios abiertos o investigación temprana. Para ello, esto requiere, necesariamente, hacernos cargo de las condiciones materiales del campus. Necesitamos optimizar la infraestructura de estudio y descanso, mejorar la accesibilidad y simplificar los procesos internos para que el día a día sea más amable.

Al final, una mejor experiencia universitaria consiste en que el estudiantado no sienta que solo asiste a clases para obtener un título, sino que pertenece a una comunidad que lo desafía intelectualmente, pero que también lo acompaña y le abre un mundo de posibilidades.

La exigencia académica de la FCFM es conocida por su rigurosidad, pero muchas veces esto impacta la salud mental de los estudiantes. ¿Cómo equilibrar la excelencia y el estándar de Beauchef con una política robusta de bienestar, vida universitaria y cuidado de la salud mental?

Excelencia y bienestar no son objetivos opuestos. Una facultad que cuida mejor a sus estudiantes no baja sus estándares, crea mejores condiciones para que el talento se desarrolle.

La exigencia debe tener sentido formativo, pero cuando se transforma en aislamiento, agotamiento o sensación de desamparo, deja de cumplir bien su propósito. Por eso necesitamos fortalecer acompañamiento, salud mental, orientación académica, alerta temprana y coordinación de cargas.

También debemos mirar el bienestar desde una perspectiva comunitaria. Pertenecer a una comunidad, tener espacios de participación, contar con redes de apoyo, conocer a las y los profesores, desarrollar intereses más allá de los cursos y sentirse escuchado son factores fundamentales.

La vida universitaria es parte del bienestar, no es un adorno. Una facultad donde hay conversación, actividades, vínculos y participación es una facultad más capaz de sostener su exigencia.

Beauchef debe seguir formando con rigor, pero también con humanidad. Cuidar a nuestras y nuestros estudiantes es cuidar el talento presente y futuro de la Facultad.

¿Cómo proyecta el rol de los programas de magíster, doctorado y educación continua de la Facultad en un contexto global cambiante, donde se exige cada vez más interdisciplinariedad?

Los programas de postgrado y educación continua serán claves para proyectar el liderazgo de la Facultad. La formación ya no termina con el pregrado, y los desafíos actuales requieren actualización permanente, investigación avanzada e interdisciplinariedad. La FCFM tiene la capacidad única de ofrecer formación avanzada de altísimo nivel, regionalmente, y  estrechamente conectada con los problemas reales de la sociedad.

Los doctorados deben seguir fortaleciendo la investigación de frontera, pero también abrir más espacios de colaboración internacional, cotutelas, redes regionales y proyectos interdisciplinarios. Los magísteres pueden conectar investigación, práctica profesional, innovación y necesidades del país. Mientras que la educación continua nos permite dialogar con profesionales, instituciones públicas, empresas y territorios que necesitan nuevas capacidades.

También debemos pensar estos programas como espacios de vinculación. A través de ellos podemos atraer talento, fortalecer redes internacionales, colaborar con el Estado, trabajar con la industria y aportar al desarrollo de regiones.

La formación avanzada debe ser una de las formas más importantes en que Beauchef se conecta con la sociedad y el mundo.

  • ► Comunidad interna (ver contenido aquí)

Los funcionarios y funcionarias sostienen el día a día del campus, laboratorios y oficinas. ¿Cuáles serán los ejes de su propuesta para mejorar sus condiciones laborales, capacitación técnica y calidad de vida dentro de la Facultad?

El personal de colaboración es parte fundamental de la comunidad de Beauchef. Cuando hablo de talento, no me refiero solo a estudiantes o cuerpo académico, hablo también de funcionarios, funcionarias, profesionales, técnicos, técnicas y equipos administrativos que sostienen día a día la Facultad.

Mi primer eje será escuchar. Los equipos conocen muy bien dónde están las oportunidades de mejora, qué procesos generan desgaste, qué capacidades deben fortalecerse y qué condiciones afectan la calidad del trabajo. Cualquier transformación seria debe construirse con ellos, no sobre ellos.

El segundo eje será el desarrollo. Una facultad que quiere proyectarse hacia el futuro debe ofrecer oportunidades de capacitación y crecimiento, especialmente en nuevas tecnologías, gestión de proyectos, herramientas digitales, seguridad, administración universitaria, laboratorios y apoyo a investigación y docencia.

El tercer eje será la comunidad y su bienestar. Necesitamos mejores condiciones de trabajo, claridad de roles, buen clima laboral, espacios de cuidado y reconocimiento del aporte de los equipos.

Los funcionarios y funcionarias son parte estratégica de la solidez institucional de la Facultad. Mi compromiso es que su voz esté presente en la construcción del proyecto común.

Tras años de transformaciones y postpandemia, el tejido social interno se ha visto desafiado. ¿Cómo planea avanzar hacia una comunidad universitaria más integrada, donde los estamentos académico, estudiantil y funcionario no trabajen en "islas", sino con un propósito común?

Tenemos que reconstruir la comunidad. La pandemia profundizó formas de aislamiento, pero la fragmentación venía de antes. Una facultad de cerca de 20.000 personas necesita espacios para encontrarse, conversar y construir confianza.

El primer paso es escucharnos internamente. No solo en instancias formales, sino en espacios donde podamos compartir diagnósticos, preocupaciones y sueños. El Plan Estratégico colegiado debe ser también un proceso de reconstrucción de la comunidad.

Pero además debemos generar prácticas concretas: encuentros entre departamentos, actividades de extensión, foros, almuerzos con profesores/as, espacios entre estudiantes y académicos/as, conversaciones con funcionarios/as, actividades culturales y redes de colaboración interdisciplinaria.

También debemos construir proyectos comunes. Cuando distintos estamentos y disciplinas trabajan juntos en desafíos relevantes, la comunidad se fortalece. La colaboración no se decreta, se practica.

Mi invitación es a dejar atrás la lógica de islas. La diversidad de Beauchef es una fortaleza, pero necesitamos un propósito común que la articule. Quiero una facultad donde las personas sientan que forman parte de algo más grande que su unidad inmediata.

¿Cómo se puede construir confianza institucional en una comunidad diversa, exigente y con múltiples voces?

La confianza se construye escuchando, siendo coherentes y cumpliendo compromisos. En una comunidad exigente como Beauchef, la confianza no se pide, se gana.

Primero, debemos abrir espacios de participación real. Escuchar antes de decidir, no después. Y cuando se toman decisiones, explicar los criterios, las prioridades y las razones.

Segundo, debemos reconocer la diversidad de la Facultad. Las realidades de los departamentos, de los estudiantes, del personal de colaboración y de los distintos grupos académicos no son idénticas. Construir confianza implica tratar esa diversidad con respeto y no imponer soluciones uniformes donde se requieren respuestas diferenciadas.

Tercero, debemos dar seguimiento a lo que prometemos. Si construimos un Plan Estratégico, debe ser visible. Si acordamos prioridades, debemos rendir cuentas. Si decimos que queremos trabajar como comunidad, eso debe traducirse en espacios, proyectos y prácticas.

La confianza institucional también se fortalece cuando la comunidad ve que sus ideas pueden incidir. Por eso mi gestión buscará que la participación no sea decorativa, sino parte del modo en que gobernamos la Facultad.

  • ► Legado (ver contenido aquí)

Si pudiera proyectar el final de su período como decana, ¿cómo le gustaría que la comunidad recordara este ciclo? ¿Cuál es el principal legado que aspira a dejar en los pasillos de Beauchef?

Me gustaría que este ciclo fuera recordado como una etapa en que Beauchef se escuchó a sí misma y alcanzó nuevos niveles de articulación que le permitieron vincularse con fuerza con la sociedad.

Quisiera que al final del período pudiéramos decir que construimos una comunidad más integrada, con más confianza, con más colaboración entre disciplinas y con un propósito común más claro. Que dejamos de funcionar como unidades separadas y aprendimos a reconocernos como parte de un mismo proyecto académico y público.

También quisiera que se recordara como una etapa en que la Facultad proyectó con nuevos bríos su liderazgo hacia Chile y el mundo. Donde se potenció la conexión de  nuestras capacidades científicas, tecnológicas y formativas —en áreas tales como inteligencia artificial, energía, clima, salud, ciudades, minería, infraestructura, datos y desarrollo sostenible— con los grandes desafíos del país.

En ese contexto, el legado que me gustaría dejar es una facultad con más talento desplegado, más solidez institucional y más liderazgo público. Pero, sobre todo, una facultad más consciente de su fuerza colectiva.

Si al final de este ciclo en los pasillos de Beauchef se siente que somos una comunidad más unida, más abierta al país y más capaz de colaborar transversalmente, habremos dado un paso muy importante.

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