El patrimonio científico que ha permitido reconstruir algunos de los terremotos y tsunamis más importantes de la historia de Chile tendrá ahora un nuevo espacio de conservación y difusión. Se trata del hall de entrada al Departamento de Geofísica (DGF) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile donde, el 9 de julio último, se hizo la entrega oficial de cuatro de las seis obras que formaron parte de la exposición científica e histórica, Herencia Sísmica, en una breve ceremonia encabezada por el investigador del Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC) y coordinador científico del proyecto, Sergio León-Ríos y los artistas e investigadores de la unidad Artes y Desastres (Desartes) del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden), Ignacio Gutiérrez y Sebastián Riffo.
El montaje, en cuya ejecución participaron Sergio León-Ríos, Ignacio Gutiérrez, Sebastián Riffo y los funcionarios del DGF Patricio Mella, Álvaro Miranda y Francisco Caamaño, reúne piezas de gran valor científico, histórico y patrimonial, como mareogramas facilitados por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), muestras de sedimentos de tsunamis cedidas por el laboratorio GeoTsunami de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y sismogramas en papel pertenecientes al archivo del Departamento de Geofísica de la FCFM.
Entre estos últimos destacan los registros originales de los terremotos de Atacama (1922), Chillán (1939) y Valdivia (1960), generados por el Servicio Sismológico de Chile —actual Centro Sismológico Nacional—. Durante 2025, Herencia Sísmica recorrió distintos espacios invitando al público a descubrir una dimensión poco conocida de la sismología: el valor patrimonial y cultural de los registros científicos.
Territorio sísmico
A través del diálogo entre arte y ciencia, la exposición abierta al público entre mayo y septiembre de 2025, permitió resignificar documentos históricos que durante décadas han sido fundamentales para comprender la actividad sísmica del país. "Herencia Sísmica fue un proceso enriquecedor porque abrió los datos y sismogramas hacia otra perspectiva que toca emociones y llega a espacios donde la ciencia, por sí sola, no siempre logra hacerlo", señaló Sergio León-Ríos.
"La exposición permitió conversar sobre fenómenos complejos como los terremotos desde un nuevo paradigma. El hecho de que estas piezas queden ahora en el Departamento de Geofísica representa el cierre de un ciclo, pero también el reconocimiento de su enorme valor científico y patrimonial", agregó.

Por su parte, el artista e investigador de Cigiden, Sebastián Riffo, destacó que la propuesta buscó generar una conexión emocional con un fenómeno que forma parte de la identidad de Chile. "El mensaje de la exposición apuntaba a sensibilizar las emociones para mostrar cómo el arte puede revelar nuevas miradas sobre algo que nos caracteriza como país: vivir en uno de los territorios más sísmicos del mundo", señaló.
En tanto, el director del departamento Javier Ruiz, agradeció la iniciativa y manifestó su voluntad de que las obras recientemente instaladas perduren y se transformen en un legado para las próximas generaciones. “Como sismólogo, cuando veo estos registros, no puedo más que pensar en la información que hay detrás. Por ejemplo, en las formas de las ondas y si esas ondas están relacionadas con un sismo cercano o lejano”, sostuvo
Por su parte, el académico del DGF, Andrei Maksymowicz, mencionó que la iniciativa de rescatar antiguos sismogramas guardados por el departamento nació como idea hace algún tiempo. “Ahora que ya están montados, hemos pensado en agregarles inscripciones con mayor información sobre lo que fue la muestra Herencia Sísmica y también una explicación más científica sobre lo que se ve en ellas. Esto nos servirá, incluso, para hacer docencia”, aseguró.
La ceremonia de donación de las obras de la muestra Herencia Sísmica concluyó con la entrega a la bibliotecaria del DGF, Marcela Pérez, de una recopilación empastada de sismogramas del terremoto de Valparaíso del 16 de agosto de 1906 emitidos en distintos lugares del mundo. Esta compilación, publicada originalmente en 1907 por la Oficina Central de la Asociación Sismológica Internacional —localizada en Estrasburgo, Francia— y considerada como una pieza de alto valor para el patrimonio sismológico nacional, permanecerá resguardada en la Biblioteca Montessus de Ballore del DGF.

