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Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas

Investigadores de la FCFM estudiarán nuevas herramientas para enfrentar el déficit hídrico en Chile

Corfo adjudicó un proyecto Bienes Públicos y un Consorcio Tecnológico para la Innovación, los que permitirán profundizar en el trabajo con usuarios de agua de la Región del Maule y en la búsqueda de tecnologías para fuentes hídricas.

río

Con déficits de entre 50% y 80% en varias estaciones del país, en 2019 se completó una década de sequía afectando a varias regiones del país. El futuro no se ve muy distinto, ya que las proyecciones sobre cambio climático indican que la tendencia es a la baja de precipitaciones.

Como una manera de enfrentar la situación, la Corporación de Fomento (Corfo) ha adjudicado diversos proyectos relacionados con la innovación tecnológica para estudiar nuevas fuentes hídricas o mejorar procesos para adaptarse a la escasez actual. La Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) se adjudicó tanto un proyecto Bienes Públicos, como el liderazgo en un Consorcio Tecnológico para la Innovación enfocado en los recursos hídricos.

James McPhee, vicedecano de la FCFM, académico del Departamento de Ingeniería Civil (DIC) y parte de ambos equipos beneficiados, explica que con el proyecto Bienes Públicos se desarrollará la continuación de un trabajo comenzado en 2018 con usuarios del agua de la Región del Maule. Su objetivo es entregar información de calidad para que los usuarios de las cuencas de la zona cordillerana de la región puedan tomar decisiones sobre sus operaciones agrícolas, entre otros aspectos.

“Está enfocado en los caudales de deshielo. Usualmente hay un cierto nivel de incertidumbre respecto de cuánta agua traen los ríos en primavera y la hipótesis es que tienes que reducir esa incertidumbre. Entonces los usuarios pueden tomar mejores decisiones, van a poder minimizar sus pérdidas y maximizar sus beneficios”, explica.

El proyecto de dos años, es realizado en conjunto con Pablo Mendoza y otros investigadores del área de Hidrología del DIC, y se enfoca en seis cuencas (Longaví, Achibueno, Ancoa, Maule, Melado y Lontué) en las que trabajan con las organizaciones. “Hemos tenido varios seminarios en la región en los que tuvimos harta interacción con los regantes, que nos dan experiencia y permiten plantear mejor las preguntas. Es necesario que respondamos más allá de las visiones preconcebidas, desarrollar investigación a partir de preguntas concretas y desafíos de los usuarios es muy reconfortante”, subraya McPhee.

Están centrados en el desarrollo de herramientas de modelamiento numérico y de plataformas interactivas de visualización de datos. “Los sistemas de riego son sistemas grandes en que la historia y la tradición pesan mucho. El tipo de usuario está acostumbrado a hacer las cosas de cierta forma, no es muy permeable al cambio, pero al mismo tiempo percibe que tiene que cambiar. Hay un tema interesante para mirar adelante, desde el punto de vista sociológico”, dice.

El cambio climático es el gran motivador para realizar este tipo de proyectos. El clima cambiará y, con ello, la historia y la experiencia de décadas de los agricultores pueden ser menos relevantes al momento de tomar decisiones sobre el futuro. “Cómo eso va a cambiar hacia adelante es algo que todavía no está suficientemente refinado de forma de poder hacer proyecciones suficientemente precisas para que los usuarios del agua den el paso de cambiar su forma de operar. La continuidad de este proyecto incluye una actividad que tiene que ver con incorporar los efectos del cambio climático en todo este esquema de toma de decisiones”, cuenta.

James McPhee

Otra manera de enfrentar los cambios será a través del consorcio tecnológico para la innovación en el que trabajarán investigadores de diferentes departamentos y centros de la FCFM, junto a las universidades de Atacama y Playa Ancha, más el apoyo de instituciones y empresas. Con él se busca estudiar el uso eficiente de recursos, tanto en agricultura como en el sector sanitario, la identificación de tecnologías para fuentes hídricas, de fuentes no convencionales (como la desalinización de agua de mar), la recarga artificial de acuíferos, la explotación de acuíferos profundos en roca fracturada, la reutilización de aguas grises, entre otras opciones.

"El objetivo general de este proyecto es la exploración en rocas fracturadas, y la idea es generar un protocolo o sistematización para la exploración de estas rocas en Chile", señala Linda Daniele, académica del Departamento de Geología, investigadora del CEGA y subdirectora del consorcio. La hidrogeóloga explica que la importancia de estudiar y explorar mejor los recursos hídricos subterráneos es vital para entender mejor el funcionamiento de los sistemas hídricos de gran parte del territorio chileno, que está formado, sobre todo, por rocas duras y no sedimentos.

"Al estado de escasez evidente de Chile central, hay que sumar el mayor uso intensivo de las aguas subterráneas que están registrando descensos importantes en los niveles piezométricos. Usamos las aguas subterráneas principalmente procedentes de los acuíferos detriticos, sin embargo, no todos los aspectos hidrogeológicos están resueltos para enfrentar de la mejor manera los cambios que se están dando y, considerando las necesidades actuales y futuras, es decir, asegurando el recurso para las generaciones futuras", agrega.

En general, dice, nadie suele preguntarse la exacta procedencia de las aguas subterráneas y el tiempo que tardan para desplazarse hasta llegar a los puntos de abastecimiento. "El tiempo, en mi opinión es un factor clave, no es lo mismo usar un agua de decenas de años, que agua con cientos y/o miles de años. De cara a la sostenibilidad, son aspectos muy relevantes para llegar a una correcta gestión", subraya.

En cinco años de ejecución, el consorcio evaluará tecnologías que puedan ser transferidas a los usuarios y escaladas lo más eficazmente posible. “Es un proyecto que busca partir desde las fases finales de desarrollo de tecnología, o incluso de tecnologías que ya existen, para identificar y resolver las brechas, ya sea tecnológicas o institucionales, que dificultan su implementación”, indica McPhee.

El académico destaca que es muy importante que el Estado identifique las situaciones como la escasez hídrica -que se está convirtiendo en una situación estructural más que fortuita- e impulse programas para enfrentarlo. “Me parece también importante que desde la academia nosotros participemos en ese proceso que tal vez se escape un poco de lo que típicamente entendemos por investigación científica, pero que hace que la universidad y su comunidad sean partícipes de un impacto muy directo sobre la forma en que la sociedad enfrenta un problema”, dice.

Además es una buena oportunidad para consolidar un equipo de investigadores de distintas áreas de la FCFM para que comiencen a trabajar juntos, discutir y consolidar un lenguaje común. “Un proyecto ayuda mucho para armar ese núcleo, fortalece a la Facultad en la temática de recursos hídricos. Más que personas individuales, tenemos el potencial para tener un equipo que puede abordar temas más grandes en el futuro. Si tenemos eso, estamos en buena posición para complementar con otras disciplinas de las ciencias sociales, naturales y ecológicas, por ejemplo, que son las que completan este rompecabezas en lo que se refiere a recursos hídricos”, indica.

Comunicaciones FCFM - UChile

Martes 14 de enero de 2020

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