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Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas

Estudio revela la necesidad de incorporar paleotsunamis en mapas y evaluaciones riesgo

Investigación geoarqueológica recuperó testimonios de tsunamis de hace 4.000 años gracias al análisis de minerales, sedimentos, conchas de moluscos y material arqueológico.

Un equipo de investigadores de la FCFM, la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, las universidades de Concepción y de Atacama, además de la U. Nueva Gales del Sur, concluyeron que es necesario integrar información de paleotsunamis a las mediciones de peligro del Norte Grande, porque las cartas de inundación vigentes para la zona fueron afectadas en los terremotos de 1877 y 1922, aún en áreas carentes de actividad sísmica como Taltal.

El profesor titular del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, Gabriel Vargas Easton, destaca la importancia de integrar estos datos paleosismológicos ante riesgo de tsunami. “Hay que seguir acumulando conocimientos y sugerir a las instituciones que hacen los mapas de riesgos, como el SHOA por ejemplo, que registre paleotsunamis en sus evaluaciones para tener una idea de cómo sería el peor escenario, porque si tuviésemos uno en Taltal, las implicaciones podrían ser mayores en términos de inundación”, dice.

Vargas Easton sostiene que no hay registros históricos de tsunamis generados en esa región del norte de Chile, por eso, junto a investigadores del Departamento de Geología y del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, profesionales de las mismas disciplinas de la Universidad de Concepción, Atacama y Nueva Gales del Sur, estudiaron cómo los datos evaluados de paleotsunamis ayudarían a clarificar y reelaborar las mediciones de peligro de estos eventos naturales.

Los hallazgos consignados en el estudio encontraron que en Taltal, Región de Antofagasta, hubo dos tsunamis mayores a cualquiera de los que se tenga registro. El primero, con frecuencia determinada hace aproximadamente mil años, con una magnitud que provocó consecuencias en las costas de Japón, según consignan estudios de ese país (Tsuji, 2013). El segundo data de alrededor de 4.000 años atrás (Goff, 2018) con registros al otro lado del Pacífico, en Nueva Zelanda.

Esta investigación marca un precedente a nivel internacional, porque las condiciones climáticas y geográficas de la zona donde se realizó -Taltal, Paposo, playa de Cachinales, Los Bronces y Hornos de Cal-, en la costa hiperárida del desierto de Atacama, posee escasas propiedades para la preservación de este tipo de rastros. Además, da cuenta de la necesidad de seguir investigando estos fenómenos prehistóricos para saber las posibles consecuencias que podrían tener a nivel local y mundial.

“Aún se sabe muy poco sobre estos fenómenos prehistóricos, por eso es importante que ese incorporen estos datos en el análisis de riesgo. Estos eventos probablemente tuvieron implicaciones en todo el océano Pacífico, generando enormes tsunamis e impactando a las sociedades tempranas, algo que, por cierto, deberia ser profundizado en nuevas investigaciones", advierte Vargas Easton.

Comunicaciones Departamento de Geología - FCFM

Lunes 20 de enero de 2020

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