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Columnas de opinión

Denis Sauré:

Sorteo FIFA y "separación geográfica"

Denis Sauré es académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El principio de "separación geográfica" siempre ha estado presente en el sorteo de los grupos de la Copa del Mundo, por lo menos desde que la FIFA adoptó el formato de 32 equipos en Francia ‘98. Su implementación esencialmente se traduce en no formar grupos con tres equipos europeos (como fue el caso del grupo de México en EEUU ‘94) o con dos equipos sudamericanos.

La forma de forzar el principio, sin embargo, ha cambiado en cada una de las copas, debido a modificaciones en la composición del campeonato (por ejemplo, el número de equipos europeos bajó desde 15 en Francia a 14 en Alemania y a 13 en Sudáfrica).

En el año 2002, el sorteo garantizaba un equipo sudamericano acompañando a cada uno de los anfitriones, y no más de dos europeos. Así, el 2006 Serbia acompañaba sí o sí a un equipo americano, mientras que en 2010, Brasil y Argentina eran acompañados por un equipo africano.

Para este Mundial, las nuevas reglas procedurales del sorteo buscaron solucionar rápidamente el problema europeo: un equipo europeo no cabeza de grupo sería pareado con un cabeza de grupo Sudamérica al azar, usando una urna especial "X". Con esto resuelto, la FIFA pensó solucionar el problema sudamericano simplemente con "saltar" un grupo si el sorteo llevaba a Ecuador o Chile a un grupo con cabeza de serie sudamericano (esto es precisamente lo que le pasó a Chile y Ecuador durante el sorteo).

Si bien en la práctica el sorteo se realizó sin novedades (extra-futbolísticas y sin escuchar el caso de teoría conspirativa), con estas reglas la FIFA corrió el riesgo de violar el principio de separación geográfica, con las catastróficas consecuencias políticas y mediáticas que eso implica. ¿Por qué? Consideren el siguiente escenario: supongamos que en el sorteo de cabezas de serie, Argentina es puesto en el grupo G en lugar del F, algo tan probable como lo que aconteció el 6 de diciembre, y que luego, al sortear la segunda urna, los cinco primeros equipos sorteados son africanos, seguidos por Ecuador. ¿El resultado? No es posible "saltar" grupos y Chile es puesto en el equipo G, debiendo enfrentar a Argentina en primera ronda y violando la regla de separación geográfica.

Si bien el escenario en cuestión es ciertamente plausible, la pregunta es ¿qué tan probable es?

Supongamos por un momento que el principio de separación es más una guía que una regla: las chances de haber enfrentado a Argentina en primera vuelta eran de un 2,6%.
Esto es bastante bajo, no había razón para alarmarse. Más preocupante, en cambio, es la probabilidad de violar la regla de separación, ¡cercana a un 15%! Esto es, de mantener el formato y reglas actuales, cerca de uno de cada seis sorteos terminaría con una configuración no valida.

Las reglas del sorteo FIFA estipulan claramente que "equipos de la misma zona de clasificación no pueden ser puestos en el mismo grupo", sin embargo, las reglas procedurales hablan de evitar "el riesgo de violar inadvertidamente el principio de separación geográfica".

En conclusión, las reglas del sorteo actuales no garantizan el principio de separación geográfica y esto nos hubiese llevado (con baja probabilidad) a enfrentar a Argentina, Colombia o Uruguay en primera rueda.

Más importante aún, si los países interpretan el principio como regla, FIFA corrió un riesgo no menor de enfadar al mundo futbolístico, animar el caso conspirativo y aumentar el número de controversias en los cuales la dirigencia se ha visto envuelta en los últimos años.

Columna de opinión publicada el viernes 3 de enero de 2014 en el Diario Pulso

Lunes 6 de enero de 2014

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