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Lo que hemos aprendido y lo que aún no desciframos del terremoto de Valdivia, 1960

Lo que hemos aprendido y lo que aún no desciframos del terremoto, 1960

Los 60's eran otros tiempos: se trabajaba sin computador y para calcular el hipocentro y la magnitud de un sismo era necesario medir con una regla las ondas registradas sobre un papel. La magnitud Ms, inventada por Richter, se saturaba para valores altos de alrededor de 8.5. La teoría de la deriva continental aún no era aceptada y tampoco se sabía que Chile estaba en una zona de subducción.

Aquel 22 de mayo de 1960, un movimiento de varios minutos afectó a todas las ciudades ubicadas entre Concepción y la Isla de Chiloé. En esa época en que nadie imaginó un terremoto tan grande, el ingeniero Raúl Labbé relató que el movimiento fuerte duró al menos cinco minutos en la plaza de Valdivia. Pero esa energía liberada no se quedó ahí. Producto de este mega terremoto, más de mil kilómetros de costa se hundieron y el tsunami generado por la ruptura tectónica fue tan grande que no solo asoló las costas de Chile, sino que también atravesó todo el Pacífico, para llegar a Japón y provocar la muerte de 139 personas. El daño provocado por la columna de agua proveniente desde Chile impulsaría, en 1968, la creación del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (Pacific Tsunami Warning Center): la misma organización que en la madrugada del 27F de 2010 alertaría sobre olas destructivas en costas chilenas... aunque esa es otra historia, que contaremos en otra ocasión.

Tal como suele ocurrir con los terremotos grandes, las ondas sísmicas viajaron alrededor del mundo. Aunque en Chile todos los sismógrafos se saturaron y no pudieron registrar correctamente el megaterremoto —no estaban hechos para registrar un evento de gran tamaño a distancias cortas—, los instrumentos sísmicos de otros países captaron ondas Rayleigh (R1, R2, R3...) y Love (G1, G2, G3...) durante, al menos, dos días. De esta forma se registró por primera vez, en forma clara, cómo vibra la Tierra cuando es "golpeada" por un gran terremoto. Sus oscilaciones, también llamadas “modos normales”, permitieron, además, estimar la magnitud del terremoto de 1960. Con estos registros lejanos se descubrieron algunas características maravillosas, como, por ejemplo, que su inicio había sido precedido por un movimiento lento que ocurrió 15 minutos antes y que una réplica de gran magnitud ocurrió en la falla superficial Liquiñe-Ofqui.

Tras el evento sísmico del 22 de mayo de 1960, investigadores nacionales y extranjeros buscaron a lo largo del sur de Chile una falla superficial como la de San Andreas en California, pero no lograron encontrarla. Tendrían que pasar 10 años para que, en 1970, los científicos George Plafker y J.C. Savage, postularan en una publicación de su autoría titulada “Mechanism of the Chilean Earthquakes of May 21 and 22, 1960”, que los cambios provocados en la geografía chilena por el gran terremoto de Valdivia habrían sido causados por la subducción de una placa tectónica bajo la otra. Así fue como se comenzó a entender que las placas tectónicas en Chile tienen una configuración tipo subducción y que esta condición las hace avanzar lenta e imperceptiblemente durante décadas hasta que repentinamente se deslizan con mayor rapidez y fuerza que la de costumbre, generando enormes tsunamis y cambios de relieve en la costa.

El terremoto de Valdivia de 1960 cambió la geografía de Chile para siempre y su huella puede apreciarse en paisajes como el del río Cruces, en Valdivia, con restos de troncos de árboles hundidos bajo el agua. Por "suerte", en la historia de Chile hemos sido sacudidos, en promedio, por "solo" dos mega terremotos cada siglo. Lo que todavía no logramos es saber con exactitud cuándo y dónde ocurrirán.

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