Mejores docentes

Cinco académicos de la FCFM son distinguidos como mejores docentes

Con el premio al ejercicio ejemplar de la labor formadora de académicas y académicos de la Universidad de Chile, comenzó la celebración de los 180 años de la Casa de Bello. En esta primera ceremonia se distinguió a 42 docentes de las diferentes unidades académicas por su quehacer en las aulas, quienes fueron seleccionados por la comunidad estudiantil y académica por su destacada labor durante este último año. 

Cinco académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas estuvieron entre los galardonados: Sebastián Donoso (DIM), Rodrigo Moreno (DIE), Luis Felipe Orellana (DIMIN), Gonzalo Palma (DFI) y Franck Quero (DIQBM)

“Me siento muy honrado. La verdad que enseñar es una actividad que me apasiona y me llena mucho, así que es un reconocimiento que siento muy especial. No puedo dejar de mencionar a mi equipo docente, auxiliares, ayudantes que han trabajado conmigo en el último año, la verdad es que sin ellos no habría obtenido este reconocimiento”, sostuvo Gonzalo Palma, académico del Departamento de Física, que obtuvo el premio por segunda vez. “Me llena mucho de emoción y espero que signifique estoy haciendo las cosas bien”, agregó.

El académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Rodrigo Moreno, también destacó el apoyo de ayudantes y auxiliares en la obtención de este reconocimiento, pues son quienes complementan su labor. “Hay que considerar que la docencia es una actividad con un impacto inmenso, ya que estamos formando a los profesionales que serán los líderes del mañana. Así que un premio por mis labores de formación me pone especialmente feliz”, indicó.

Franck Quero, académico del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales, indicó que la distinción lo motiva a seguir mejorando. “Es una recompensa, significa mucho para mí, porque antes de ser incorporado a la Facultad yo no había hecho docencia, entonces ha sido un recorrido a lo largo de estos años y esto me da mucha motivación para seguir perfeccionándome, mejorar y pensando siempre en los estudiantes”, aseguró.

Para Sebastián Donoso, académico del Departamento de Ingeniería Matemática, es un reconocimiento muy importante, “porque valora la actividad docente de los académicos de la Facultad y, en particular, de mi departamento y, por otro lado, tiene que ver con un reconocimiento dado también por los estudiantes a través de los comentarios y valoraciones de mi actividad docente. Estoy muy contento de que los esfuerzos e innovaciones que pude incorporar en algunos de los cursos hayan sido bien recibidos”, dijo.

Luis Felipe Orellana, académico del Departamento de Ingeniería de Minas –quien no pudo participar de la ceremonia en forma presencial– indica que es un reconocimiento que no esperaba. “Estoy muy contento. Estos últimos años de pandemia han sido desafiantes y demandantes para toda la comunidad de la U. En ese sentido, quisiera extender el reconocimiento también a quienes han sido auxiliares y ayudantes, quienes con gran compromiso me han acompañado durante este tiempo en el Departamento de Ingeniería de Minas. Este reconocimiento de alguna manera cierra una etapa de trabajo y transformación intensa, y me llena de entusiasmo poder seguir mejorando en los años que vienen”, asegura.

Nuevos desafíos en docencia

“Estamos conscientes de que el rol de la docencia en educación superior se ha complejizado. Lo que alguna vez pareció suficiente -transmitir un saber- ya no lo es. Hoy nos hemos dado a nosotros mismos la tarea de atender la diversidad. También sabemos que la docencia es más rica cuando se la vincula al desarrollo de habilidades investigativas y tempranamente se la relaciona con problemas relevantes, idealmente en un contexto real. Como Universidad hemos estado trabajando para que la diversidad y el pluralismo se expresen como fermento de una educación renovada y justa", señaló durante su discurso la rectora Rosa Devés.

El vicerrector de Asuntos Académicos, Claudio Pastenes, subrayó que este premio se ve y se otorga en un contexto en el cual hubo una transición desde lo presencial a lo virtual, y a lo presencial nuevamente, donde una proporción no menor de nuestros alumnos -prácticamente sus primeros dos años- no pisaron nunca un campus ni le vieron la cara a sus compañeros. “Donde tuvimos que transitar rápidamente hacia formas de enseñar, plataformas nuevas y lenguajes nuevos, maneras de percibir que no estábamos acostumbrados, formas de evaluar nuevas –estas últimas todavía tengo mis dudas–, con incidencia de problemas mentales a ambos lados de la pantalla”, dijo.

Durante la ceremonia de distinción, se realizó un panel de conversación titulado “Sobre la buena docencia”, en el que participaron la profesora de la Facultad de Medicina, Claudia Araya;  el profesor de la Facultad de Economía y Negocios, Óscar Landerretche; y el estudiante y tutor de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Tomás Anabalón; con la moderación de la directora de Pregrado, la profesora Leonor Armanet.

“Lo bonito de ser universidad y de estar en estos espacios que nos corresponden como Pregrado, es recoger las voces y los desafíos que se nos plantean, mirar lo que nos pide la sociedad, el cambio climático, por ejemplo, no lo vamos a solucionar si no hay una transformación en nuestros estudiantes, profesionales y egresados”, señaló la profesora Armanet. 

En tanto, el profesor Landerretche aseguró que “estamos, como profesores, administrando la tensión constante entre dos objetivos inherentemente contradictorios: por un lado, hay una lógica de competencias disciplinarias que tenemos que impartir, pero por otro lado hay un elemento de la educación universitaria que es permitirle a los estudiantes descubrirse a sí mismos, encontrar una nueva forma de ser, de pensar, de hacer empresas, de crear políticas públicas. Esta tensión es lo que los profesores tenemos que aprender a administrar, tenemos que pensar nuestro modelo educativo en la universidad. Esta es una oportunidad para que la universidad revise su modelo educativo”.  

Por su parte, Claudia Araya señaló que “ambos aspectos, una docencia colaborativa, una docencia reflexiva están ligadas porque cuando reflexionamos por un lado culturalmente sobre lo que nuestra disciplina aporta, estamos también reflexionando sobre lo que hacemos, pero también con quién lo hacemos”. 

Y, agregó que “creo que nuestra responsabilidad como docentes es estar reflexionando permanentemente sobre nuestros conceptos curriculares, pero también sobre qué desafíos también nos plantea nuestra sociedad, una reflexión que tipo de personas necesitamos, sobre qué tipo de profesionales necesitamos formar para los desafíos actuales”.  

Tomás Anabalón, en tanto, relató su experiencia y la de sus compañeros en medio de la virtualidad. “Estoy en el último año de mi carrera, y desde 2019 vivimos desde un lado de la pantalla, los y las docentes y estudiantes vivimos desde un lado de la pantalla”. “Lo que más me ha marcado al menos desde que soy tutor y ayudante en torno a modelos de aprendizaje es el carácter dialógico y social del aprendizaje”, precisó. 

Homenaje Póstumo 

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia, fue la nominación del profesor Erwin Orlando Aballay Espinoza, quien fue electo por su comunidad como mejor docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, y quien falleció en septiembre de este año. Su hija, Luna Aballay, recibió el reconocimiento póstumo a nombre de su padre, hermanas y familia.

 

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