Villa Santa Lucía
Felipe Ochoa

Columna de opinión

Cinco años del gran desastre de Villa Santa Lucía: ¿Qué hemos aprendido?

El 16 de diciembre de 2017, la comunidad de Villa Santa Lucía, 75 km al sur de Chaitén, despertó con el estruendo de un aluvión que se precipitaba sobre ella. Un aluvión o “tsunami en tierra”, además de agua, arrastra rocas, suelo y todo lo que esté a su paso. Este en particular, destruyó y cubrió la mitad de la villa, matando a más de 20 personas. A cinco años del desastre, y luego de algunas investigaciones, se sabe mejor qué pudo haber causado esta catástrofe que enterró vidas y sueños en dicho sector de la Patagonia.

Su origen fue una remoción en masa tipo deslizamiento a 10 km de Villa Santa Lucía y a 1400 metros de altura, en el cordón patagónico volcánico del Yelcho. El aluvión bajó por los valles del sector, como en un tobogán natural gigantesco. El pedazo de montaña que cayó fue de 7 mil millones de litros de tamaño, equivalente a varios estadios nacionales, generando una devastación pocas veces vista. En Santiago, esto equivaldría a que colapse gran parte del cerro Manquehue y que la mazamorra geológica caída viaje hasta Metro Baquedano.

Las remociones en masa son fenómenos naturales de desprendimiento; una roca cayendo por una ladera, una avalancha o un deslizamiento de tierra. El deslizamiento es una masa de suelo/roca desprendida que cae ladera abajo violentamente por gravedad. Se puede inducir por terremotos, por el debilitamiento de material o por efectos del agua. Al caer y mezclarse con agua abajo, forman aluviones.

La evidencia sugiere que este catastrófico deslizamiento habría ocurrido por la actividad glacial de hielo y deshielo durante miles de años que debilitó el material, en conjunto con la gran lluvia del día antes, de 125 mm en 24 horas. Esta combinación hizo caer la ladera, reventando la laguna glaciar a los pies de ella, generando un material espeso; una gigantesca y destructiva mazamorra de agua con rocas, recorriendo sin control el valle por 10 km de largo y cayendo 1200 metros altura, a más de 50 km/hr, devastando Villa Santa Lucía.

En Chile han ocurrido muchas remociones en masa y Villa Santa Lucía fue un fatal recordatorio. Hoy existe un museo memorial en dicha zona para recordar a quienes ya no están. SERNAGEOMIN indica que más de mil chilenos han fallecido por remociones entre 1928 y 2020, el 14% de ellas por deslizamientos. Las remociones de Villa Santa Lucía en 2017, Tubul el 27F, Cajón del Maipo 1987, y el que causó el tsunami en Aysén el 2007 fueron devastadores.

Por su naturaleza, cuesta saber cuándo y dónde ocurrirá un deslizamiento de estas magnitudes. Sin embargo, estos eventos a veces muestran indicios previos a su ocurrencia. Desde hace algún tiempo, esos indicios se usan mejor gracias a la ciencia, computación, monitoreo satelital y de terreno para observar su evolución. Pequeños pero continuos deslizamientos, aparición de grietas y extensión en el tiempo de ellas, y movimientos detectados con satélites son algunos de estos indicios.

Ciencias, geología, y geotecnia son pilares para generar herramientas preventivas ante futuros eventos mortales como Santa Lucía. Los sistemas de alerta temprana ante eventos naturales en Chile son una necesidad imperiosa, y se está trabajando en ello.

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