El profesor Angelo Guevara, del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, cuenta con una sólida formación académica en el área de transporte. Es Doctor of Philosophy (PhD.) y Master of Science (MSc) en Transporte por el Massachusetts Institute of Technology, además de Magíster en Transporte e Ingeniero Civil por la Universidad de Chile.
Su camino hacia la academia no fue inmediato. Tras egresar de pregrado y del magíster en Transporte en la Universidad de Chile, trabajó durante varios años en una consultora y en el Estado, experiencia que le permitió adquirir conocimientos que posteriormente integró a su labor académica. Sin embargo, con el tiempo identificó con claridad dónde estaba su mayor motivación y se dio cuenta de que “lo que más me apasionaba era seguir constantemente aprendiendo, desarrollar nuevas metodologías y enseñar. Por ello decidí ‘quemar mis naves’ e irme a la academia”.

El vínculo con su línea de investigación se gestó tempranamente durante su formación en Beauchef. “Me pareció alucinante que se pudiera modelar el comportamiento humano para representar lo que observamos en los fenómenos económicos”, recuerda, aludiendo a un curso de Economía cursado en cuarto año de la carrera. Ese momento fue decisivo para elegir la subespecialidad de Transporte dentro de Ingeniería Civil, disciplina que destaca por su fuerte componente de análisis del comportamiento de las personas y su impacto social. “Dentro de Transporte me concentré especialmente en el área de demanda, encantado con su elegancia, rigurosidad y vertiginoso avance. Uno nunca deja de aprender”, afirma.
Su trabajo científico se estructura en tres grandes líneas. La primera se centra en el desarrollo de métodos para estimar consistentemente modelos de elección discreta con muestreo de alternativas en modelos no-Logit, fundamentales para los modelos microscópicos urbanos. La segunda aborda el tratamiento de la endogeneidad en modelos de elección discreta, cerrando brechas entre teoría y práctica mediante nuevos métodos, evaluaciones aplicadas y pruebas estadísticas formales. La tercera línea, más reciente, incorpora indicadores psicofisiológicos en modelos de elección discreta en transporte, integrando señales de biosensores para dar cuenta de la experiencia y el aprendizaje, además de representar estados como estrés, esfuerzo e incertidumbre, y reducir sesgos en datos declarados. Esta línea incluye además investigación aplicada orientada al desarrollo de dispositivos portables y su uso para medir el nivel de servicio en el transporte público.
Desde su experiencia, uno de los aprendizajes que más valora de la FCFM es la importancia de pensar a largo plazo. En ese sentido, sostiene que siempre resulta más conveniente hacer “la inversión, ya sea en tiempo o dedicación, y tratar que las cosas queden bien hechas, aunque tome más tiempo hacerlas”, principio que guía su trabajo en docencia, investigación y gestión académica.

Respecto a los retos actuales de la educación superior, identifica en la inteligencia artificial un punto crítico. “Es un desafío grande, positivo en la medida que permite hacer cosas que antes eran impensadas, pero también implica rediseñar bien la manera en la que se enseña y aprende”, advierte. En el ámbito de la labor investigativa, manifiesta una preocupación profunda por el sistema de evaluación académica y el modelo de publicación científica. A su juicio, “dado que lo importante siempre fue y será la calidad de la investigación, publicar en editoriales predatorias definitivamente no es el camino para seguir y me preocupa que los incentivos no siempre estén alineados con ello”. En ese contexto, plantea la necesidad de avanzar en reformas a los sistemas de medición, repositorios abiertos y nuevas métricas.
En su carrera académica, reconoce múltiples momentos de satisfacción. En docencia, destaca el intercambio intelectual con sus estudiantes, explicando lo gratificante que es para él cuando en la sala de clase “hacen preguntas difíciles, que van al fondo del asunto y mucho más allá”. En tanto, sobre investigación, valora el proceso de descubrimiento, describiendo como “fascinante desentrañar un problema y entender, tras mucho trabajo, un pequeño engranaje de cómo funciona el mundo”.
Sobre los momentos más complejos, señala que el trabajo académico implica una interacción constante con personas y equipos diversos, y en ocasiones surgen conflictos o malentendidos, los que “pueden superarse con dedicación, firmeza en las convicciones y confianza en las personas”, reflexiona.
Para cerrar, entrega un mensaje a la comunidad beauchefiana. “Debemos sentirnos agradecidos y orgullosos de pertenecer a esta comunidad, intelectualmente inquieta, comprometida con la ciencia, con la excelencia y con la sociedad”, destacando a la FCFM como un espacio privilegiado para descubrir y comprender un mundo lleno de desafíos.

