Desertificación

Sequía en Chile: una necesaria reflexión sobre nuestro futuro hídrico

Chile atraviesa la más profunda y extensa sequía de su historia. Nunca antes el país había sufrido una condición de escasez hídrica como la que estamos viviendo, sobre todo la zona comprendida entre Atacama y La Araucanía. A modo de ejemplo, hasta hace veinte años, el embalse de Peñuelas, en el centro de Chile, era la principal fuente de agua de la ciudad de Valparaíso. Hoy, el espejo de agua prácticamente ha desaparecido.    

En el Día Internacional contra la Desertificación y la Sequía, James McPhee,  director del Centro CAPTA, académico del Departamento de Ingeniería Civil y vicedecano de la FCFM, reflexiona sobre la importancia del uso del recurso hídrico y las proyecciones que deberían tener se en cuenta para el futuro en nuestro país. “Es relevante meditar sobre la naturaleza de los fenómenos que se destacan. Por una parte, la sequía es un evento extremo, es decir, representa condiciones anómalas de falta de agua, según una serie de definiciones técnicas y respecto de las condiciones usuales en una región. Por otro lado, la desertificación es un proceso, que usualmente progresa en el tiempo y va incorporando territorios a una nueva condición de 'normalidad', con menores disponibilidades de agua en general, y con un factor relevante de degradación de suelos. La evidencia científica indica que ambos procesos se ven acelerados y agravados por el calentamiento global de origen antrópico”, sostiene el académico.

Para el especialista, es necesario preguntarnos como sociedad qué estrategias adoptar para hacer frente a estos fenómenos. "Hacer frente a la sequía involucra tomar medidas extraordinarias, que posiblemente sean específicas a la condición extrema. Estar preparados para una sequía y combatir la desertificación, por otro lado, requiere identificar acciones estructurales, de planificación, que afectan el sistema en el largo plazo”, subraya.

“Como se ha dicho en múltiples espacios, las soluciones tecnológicas son insuficientes si no se acompañan de gobernanza adecuada, y al mismo tiempo, las estrategias de gestión requieren, muchas veces, de tecnología innovadora para su implementación. Desde el Centro Avanzado para Tecnologías del Agua (CAPTA), estamos comprometidos en contribuir a facilitar la incorporación de tecnologías, entendiendo que la solución a los desafíos del agua es necesariamente multidisciplinar, basada en el conocimiento, y que pasa por la generación de acuerdos sociales en múltiples niveles, desde lo local a lo nacional”, asegura. 

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