Estudiantes de Ingeniería Civil en Biotecnología del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales (DIQBM) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile obtuvieron el primer lugar en el Concurso Nacional de Emprendimiento Universitario Impacto Emprendedor, organizado por Banco de Chile y la Universidad del Desarrollo.
El primer lugar del certamen fue otorgado a Bastián Olguín y Gonzalo Espinoza, quienes desarrollaron un emprendimiento biotecnológico orientado a enfrentar el problema del desperdicio de alimentos asociado a la industria exportadora chilena. La propuesta consiste en un recubrimiento comestible bioactivo que permite extender la vida útil de frutas frescas, contribuyendo a reducir pérdidas económicas y ambientales en una etapa clave de la cadena productiva.
Lejos de surgir como un objetivo competitivo, el proyecto se fue consolidando a partir de un proceso formativo y de exploración académica. Así lo explica Bastián Olguín, quien enfatiza que el reconocimiento fue una consecuencia del trabajo desarrollado. “Para nosotros el premio siempre fue un resultado y no un objetivo, sabíamos que si nos centrábamos en desarrollar un proyecto con pies y cabeza este tipo de reconocimientos llegaría solo. Por eso desde la fase idea ha sido clave para nosotros el consejo de los profesores del departamento, lo que para ellos podría ser una conversación de pasillo para nosotros era una respuesta o un hilo del que tirar para seguir investigando”, señala.
La iniciativa se originó en uno de sus cursos, instancia que permitió a los estudiantes reflexionar sobre el impacto social de la ciencia y explorar el vínculo entre investigación, desarrollo tecnológico y emprendimiento. “La idea nació en el curso Bioética, Legislación e Innovación; ahí nos mostraron otra cara de la ciencia, una que podía impactar a miles si una buena propuesta de negocio y por ende beneficios para la sociedad la acompañaban”, agrega Olguín.
Desde la perspectiva de Gonzalo Espinoza, el proyecto no puede entenderse sin la formación recibida en la FCFM. “Sin esta formación la startup literalmente jamás habría existido. Todo inició por el ramo de Bioética, Legislación e Innovación. Más allá de un ramo en particular, la formación recibida en el DIQBM y en la FCFM entregó una base sólida en pensamiento crítico, metodología científica y enfoque interdisciplinario”, afirma.
Durante el desarrollo del proyecto, los estudiantes también interactuaron con académicos vinculados al Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBIB), centro de investigación alojado en el DIQBM, que reúne capacidades científicas en biotecnología aplicada y cuenta con participación activa de investigadores del departamento. Estos intercambios permitieron enriquecer la discusión técnica del proyecto y situarlo dentro de un entorno de investigación aplicada.
En ese contexto, el director del Departamento de Ingeniería Química, Biotecnología y Materiales, Humberto Palza, destacó el logro alcanzado por los estudiantes. “Felicito a los ganadores por este reconocimiento, lo que refleja su gran motivación para encontrar soluciones innovadoras a problemas de envergadura e impacto desde la Ingeniería y la Biotecnología. Nuestra comunidad DIQBM tiene como misión desarrollar y entregar herramientas científicas y tecnológicas que generen beneficio en la sociedad en las áreas de la ingeniería química, biotecnología y materiales, la que se complementa muy bien con alumnos como Bastián y Gonzalo, que aplicando estos conceptos logran desarrollar sus innovaciones” agregó.
Actualmente, el equipo se encuentra trabajando en nuevas etapas de validación, con el objetivo de ampliar las pruebas experimentales a distintos tipos de frutas y parámetros de maduración. A mediano plazo, el desafío es avanzar desde una prueba de concepto hacia un producto mínimo viable, que permita pilotear la solución junto a actores del sector exportador y explorar su aplicación en otros alimentos.
A continuación, se puede revisar el pitch con el que el equipo presentó su proyecto en el concurso.

